5 nov 2014

Rutina

Amanece y esta mañana, es distinta a las demás. El Sol brilla más fuerte, su sonrisa es especial. Sabe que hoy no es un día corriente... 

Tras levantarse y hacer como siempre el ritual de la mañana, la persona que nunca come judías camina por donde habitualmente hacia su instituto de siempre. 

Una vez allí, la persona que nunca come judías asiste como todos los días a clase, primero Historia, luego Matemáticas, más tarde Inglés... hasta que sale a la hora de siempre para volver con los amigos de siempre a casa. 

La persona que nunca come judías come sola, como siempre, y hace la siesta como siempre y en el sofá de siempre. 

Después de su siesta habitual despierta, y la persona que nuca come judías se dispone a estudiar como siempre, para más tarde sacar al perro como siempre, y volver a casa una vez más para seguir estudiando. 

Cuando acaba su estudio, como siempre, la persona que nunca come judías ve la televisión un rato, y más tarde se dispone a cenar lo de siempre. 

Como siempre, y tan solo después de cenar, se ducha, tarda lo de siempre, y ve otra rato la televisión.

Y finalmente, a la hora de siempre, se tumba en su cama y se queda durmiendo, como siempre.



Y es que a veces, un día ``como siempre´´ es el día más difícil que te puedes encontrar.